PRISIONERO
Melodía recomendada: https://www.youtube.com/watch?v=NPekAMNC2PI
A veces lo miro e imagino que piensa, que sueña con el tacto
de la tierra salvaje, la luz sin obstáculos, la brisa sin fraccionar. A veces
lo siento inhalar con ansias las dosis intrépidas de viento poniente, o buscar
su reflejo cuando se cuelan los rayos del Sol.
Lo miro y comprendo lo fácil que es dar las cosas por sentado,
venderse al hedonismo desairado del deleite personal, mas no ceso de admirar la
fluidez de sus líneas mientras se entretejen, ocultando un cofre de oro.

Tan típico y cotidiano, tan difuso, tan singular. A veces me tiende la mano, pero nunca es suficiente. Cuando las nubes se marchan, comienza a estirar las piernas y juraría que se acerca, hasta que vislumbra el muro.

Tan típico y cotidiano, tan difuso, tan singular. A veces me tiende la mano, pero nunca es suficiente. Cuando las nubes se marchan, comienza a estirar las piernas y juraría que se acerca, hasta que vislumbra el muro.
Entonces su ondeo grácil se torna una marcha melancólica de vuelta a su fortaleza, el lugar donde no hay peligros. Sus manos con cicatrices me apuntan de nuevo amistosas, como si nada pasara, como si la gravedad pesara más que una enredadera rebelde.
Como si la rebeldía no fuese el cáliz de los valientes y el conformismo pudiese curar el dolor. Como si la felicidad fuese inversamente proporcional al sufrimiento y la victoria sólo una sensación placentera.
Como si unas hojas perecederas bastasen para vivir, siempre que hubiese aire, luz y reflejos, como si una celda diseñada significase libertad. Porque acercarse a un sueño es demasiado complicado y un aspecto desenfadado es una buena razón para morir, prisionero, de un cofre medio vacío.






Comentarios
Publicar un comentario